TRIALERO FOTOGENICO

¡Lo que hacen algunos por salir bien en las fotos!. ¡Es la monda!.

La historia ocurrió el pasado domingo día 5 de diciembre con un gran puente por delante. La quedada fue por mensaje de movil para una excursión por viejos caminos  “secretos”. Pero, que si uno estaba de vacaciones en Andorra, otros a tropecientos kilómetros de distancia…, incluso alguno no vino pues se “asustó” por la lluvia caída horas antes. Al final cuatro incondicionales: J, A, M y K.

El misterioso camino discurría paralelo a un arroyo. Transitabamos los cuatro como quien pasa sin dejar huella, admirando el húmedo bosque, en el que el sonido del impetuoso erreka ahogaba el de nuestras motos que iban a punta de gas. En esto un árbol cruzado en el camino nos obliga a detenernos y allí estaba una modesta pero bonita cascada. ¿Que tal una foto para que vean esos que están de vacaciones lo que se han perdido?, dice K. ¡VALE!,  exclama el resto al unísono. M saca su movil y dispara a la cascada. ¡A nosotros también! dice A. Mientras que J añade ¡Y a las motos!, que estaban en el camino.

M se apresura a situar el movil-maquinafotos encima del árbol cruzado haciendo malabares y pone en marcha el temporizador. Corre donde ya estábamos situados el resto y voilá. Foto hecha. Resulta que la gran protagonista, que era la cascada, la habíamos tapado, por lo que nos resituamos -motos incluidas- y…. , esa fué la foto que salió entonces. Antes de explicar lo que pasó, por favor mirar que diferencias encontráis.


¡FALTA EL CASCO!.

La escena es la siguiente: M con la carrera para situarse delante del resto -el autodisparador no espera- tropieza con el casco y éste rueda hacia el arroyo. J se lanza a por él, mientras que A le aníma ¡Corre, corre!. K se parte la caja. M agunta como si nada pasara y mira fijamente al objetivo -fotográfico claro- hasta que la luz inica que voilá. Cuando ésta ya desaparece, M mira a J con ojos de “cordero degollado”, mientras que éste atrapa al casco pero ya en el agua, y en un increible giro de muñeca termina por llenar el putxero. M mira ya a ¡SU CASCO! con resignación, aunque sin perder la sonrisa. El resto nos os lo cuento pues no teníamos fuerza ni para arrancar las motos.

M que es un Mac Giver, vacía el casco de tejído acolchado totalmente empapado, y lo llena de guantes para que ajuste en su cabeza. El meneo de la moto hace que vaya enseñando los dedos de éstos por la cara, para susto de un conocido que momentos después nos encontraríamos y desternille de risas general.


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